Pero hubo personas que apoyaron estos poemas desde el comienzo. A algunos ya los he nombrado. No quiero olvidarme aquí de Maricel Mayor Marsán de Baquiana, donde me publicaron en su anuario y en su número XV-XVI del año 2003. Ni de Gabriel Impaglione, que desde Isla Negra se acordó de ellos en varias ocasiones y los fue prodigando en su revista.